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Hijos de Burgos: Félix Rodríguez de la Fuente

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Felix Rodriguez de la Fuente

Todos los lugares tienen sus hijos predilectos, aquellos nombres célebres que van unidos al nombre de un lugar. En el caso de Burgos es Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, unido desde hace siglos al nombre de la provincia.

Pero no todo es caballería medieval, Burgos dio en el siglo XX uno de los nombres más recordados por todos los españoles: Félix Rodriguez de la Fuente.

Nacido en la localidad burgalesa de Poza de la Sal el 14 de marzo de 1928, fue un naturalista y divulgador ambientalista, pionero en la defensa de la naturaleza y realizador de documentales para radio y televisión, entre los que destaca la aún hoy influyente serie El hombre y la Tierra (1974-1980).

Se licenció en Medicina en la Universidad de Valladolid y fue un biólogo autodidacta, siendo un personaje polifacético de gran carisma cuya influencia llega hasta nuestros días. Su saber abarcó campos como la cetrería o la etología, rama que estudia el comportamiento de los animales en su entorno natural. Se hizo muy conocido por su estudio y convivencia con los lobos.

Ejerció como expedicionario, guía de safaris fotográficos en África, conferenciante y escritor.  Su labor contribuyó a la concienciación ecológica en España en una época en la que el país no contaba con un movimiento en defensa de la naturaleza.

La repercusión de su trabajo no solo fue a nivel nacional, sino también internacional y se calcula que sus series de televisión, emitidas en numerosos países y vigentes hoy en día, han sido vistas por millones de personas.

Murió en Alaska el 14 de marzo de 1980 en un accidente de avioneta mientras se dirigía para realizar una filmación aérea para uno de sus documentales.

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Su muerte causó un gran impacto en España, siendo la canción de Enrique y Ana Amigo Félix una muestra del impacto que el naturalista tuvo en la generación de esa época.

Fue enterrado en el cementerio de su localidad natal, aunque en 1981 por iniciativa de su viuda, Marcelle Parmentier, sus restos fueron trasladados al cementerio de Burgos, donde descansan en un panteón realizado por el arquitecto Miguel Fisac junto con una escultura en su memoria del artista Pablo Serrano.

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